woensdag 15 juni 2011

La mitad de los generales bajo arresto

SOLIDARIDAD CON CORONEL PRESO. INUSUAL ADHESION EN UNA ORGANIZACION VERTICAL DESENCADENO AMONESTACION

Como adelantó en exclusiva LA REPÚBLICA hubo sanción. La mitad del generalato del Ejército quedó bajo tres días de arresto simple, un castigo leve pero que no tiene precedentes en una institución que está celebrando su bicentenario. La medida la adoptó Rosales.

Luis Casal Beck

Comandante Rosales. El mando se inclinó por una sanción benévola.
Comandante Rosales. El mando se inclinó por una sanción benévola.

Ocho de los 16 generales en actividad, concurrieron en forma simultánea a una unidad policial de Montevideo, a expresar su solidaridad a un colega retirado (Tranquilino Machado), al tercer día de su procesamiento por la magistratura (juez Ruben Saravia), por el asesinato de un militante estudiantil (Ramón Peré), en plena huelga general, decretada tras el golpe castrense de junio de 1973. La medida fue adoptada por los jerarcas castrenses, sin consultar previamente al comandante del Ejército, general Jorge Rosales (a quien lo llamaron cuando los ocho, estaban en la puerta del cuartel), y el acontecimiento se difundió de inmediato, y como reguero de pólvora por toda la prensa local e internacional, al igual que lo expresado por los uniformados en esa ocasión: su inquietud por el estado de indefensión en que se sienten los militares, ante las investigaciones que desarrollan los magistrados sobre violaciones a los derechos humanos en el ciclo dictatorial (1973-1985). La visita pasó a tener entonces, por su llamativa difusión, un carácter público.

Machado, de 60 años, un excatedrático de Estrategia en el Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES), que se jubiló por razones de edad (55 años) en agosto de 2006, generó adhesiones que evidencian un estado de opinión y comportamientos que son atípicos en una organización tan vertical como el Ejército, cuyo comandante siempre debe saberlo todo y tener la última palabra. El general Rosales se inclinó por una sanción benévola, aunque podría haber dispuesto el relevo de los generales, dejándolos sin destino (en Uruguay no existe el pase a retiro automático, por decisión política, como ocurre en buena parte del mundo). Prefirió marcar la irregularidad del hecho, y abrir espacio a la reflexión, aunque "el síndrome Machado", quedó configurado.

Inflexión en la cúpula del Ejército

El debate por la sanción.

La decisión del comandante en jefe del Ejército, general Jorge Rosales, incrementó el malestar que existe con el comandante en filas del Ejército, donde se cuestiona el liderazgo del militar al recurrir a medidas disciplinarias para ejercer su jefatura, admitieron a LA REPÚBLICA fuentes de la fuerza de tierra. "La disciplina no es para mostrar si el comandante manda o no manda. El razonamiento militar es si se sanciona o no. Si hubo una actitud corporativa, es una falta grave y más aún por el grado de los involucrados. Hay una nueva contradicción en Rosales", opinaron fuentes militares, en actividad y en retiro. Otras fuentes del Ejército afirmaron que la situación de la fuerza de tierra "es un caos" y que "Rosales cada vez pierde más poder". "Se tiene que ir. Si no manda se tiene que ir, porque la situación del Ejército no se soluciona con sanciones", expresaron. Además advirtieron que el castigo recae sobre los oficiales que recibieron "todo tipo de apoyo a través de llamados y cadenas de mails que circularon en la interna del Ejército" por haber decidido visitar a Machado. "Siempre se dijo que la situación de Machado era un punto de inflexión, porque no solo era un alférez en 1973, sino que cumplía órdenes en una revuelta", indicaron las fuentes. Añadieron que una situación similar se produce con el general Miguel Dalmao, quien fue procesado por la muerte de la militante comunista Nibia Sabalsagary. La sanción a los ocho generales es considerada un hecho "sin precedentes" en la fuerza de tierra". Sostuvieron que una medida de esas características no se adoptó ni durante la dictadura militar. La sanción dispuesta por Rosales es de tres días de "arresto simple". Eso implica que los ocho generales podrán cumplir su castigo en horarios de trabajo y luego trasladarse libremente a sus domicilios.

Tras cumplir la sanción, los generales objetados podrán recurrirla en las 72 horas inmediatas a su cumplimiento, en tanto no tendrán plazo para solicitar tribunal de honor si así lo entienden conveniente. Por otra parte, las fuentes destacaron que la sanción, al ser de carácter leve, no afectará el legajo de los generales.

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